Actualización 2019/2020

Principios básicos del uso de antimicrobianos

Manejo inicial de pacientes con fiebre o sospecha de infección

  • Valoración de gravedad (ver criterios de sepsis) y activar el código SEPSIS si indicado.
  • Determinar el tipo de paciente (edad, patologías de base, situación de inmunodepresión significativa, etc).
  • Buscar activamente el foco de la infección mediante la clínica y pruebas complementarias (si no se encuentra, considerar “sin foco”).
  • Evaluar las posibilidades etiológicas según el foco y tipo de paciente, considerando la epidemiología local. Considerar factores de riesgo individuales para patógenos resistentes o no habituales (uso previo de antibióticos, princilpalmente).
  • Considerar causas no infecciosas e infecciones que no se tratan con antibióticos.
  • Realizar con todo lo anterior un juicio clínico incluyendo el síndrome (neumonía, sepsis sin foco nosocomial, etc) y la gravedad.
  • Realizar siempre los cultivos y determinaciones microbiológicas necesarias; en caso de precisarse determinaciones urgentes, contactar con Microbiología.
  • Iniciar tratamiento empírico si está indicado, siguiendo las recomendaciones de esta guía (o no, si está justificado). El inicio del tratamiento antibiótico debe ser inmediato en pacientes con criterios de gravedad o emergencia infectológica (neutropenia, meningitis, etc).
  • Valorar, si procede, la necesidad de control del foco (drenaje quirúrgico, retirada de catéter, etc).
  • Valorar si se precisa realizar declaración epidemiológica y medidas preventivas.


Seguimiento de pacientes en tratamiento antibiótico

  • Evaluar a diario los resultados de Microbiología y el diagnóstico.
  • Considerar siempre modificar el tratamiento empírico a la vista de los resultados microbiológicos (tratamiento dirigido) y la situación clínica.
  • Prioridades del tratamiento dirigido:
    • Uso de antimicrobianos más eficaces y mejor tolerados para la infección causada por el microorganismo detectado.
    • Uso de antimicrobianos con el espectro más reducido y menor impacto ecológico.
    • Uso de antimicrobianos de menor coste.
    • Uso de la vía oral siempre que sea posible.
  • Cuestiones a considerar ante el planteamiento de fracaso del tratamiento antibiótico:
    • No se trata de una infección tratable con antibióticos.
    • Considerar otras causas de fiebre o SRIS.
    • El antibiótico es correcto, pero no se ha tratado adecuadamente el foco (drenaje quirúrgico, etc).
    • El antibiótico es correcto, pero no la dosis o la vía.
    • Hay otra infección intercurrente.
    • El antibiótico debe cambiarse por no ser activo o suficientemente activo.
  • Valorar cada día la posibilidad de suspender el tratamiento. La duración de la antibioterapia debe ser la menor posible.
  • Si se indicó un tratamiento empírico por un cuadro y se descarta que dicho cuadro estuviera causado por una infección, debe suspenderse inmediatamente el tratamiento antibiótico.
  • Comprobar la duración adecuada del tratamiento para esa infección, y solo prolongarlo más en casos bien justificados.
  • Valorar el uso de marcadores biológicos útiles para la decisión de suspender la antibioterapia.
  • Diferenciar adecuadamente la profilaxis quirúrgica (indicada solamente como prevención) del tratamiento, indicado siempre que haya sospecha o confirmación de infección
  • Consultar con Enfermedades Infecciosas (749280) ante cualquier duda.

 Creado por  la Comisión de Infecciones y Política Antibiótica

ISBN-13/978-84-695-3628-5